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De la manzana de Errezil a la panela de Palo Quemado-Begoña del Teso-
De la manzana de Errezil a la panela de Palo Quemado-Begoña del Teso-
kitzin dena

De cómo la manzana de Errezil, Gipuzkoa, y la panela de Palo Quemado, Ecuador, se encuentran en una esquina de la Parte Vieja de Donostia


Las tiendas como nuestra Kitzin, tiendas que luchan segundo a segundo desde que levantan la persiana, abren la puerta y reciben al primer cliente y amigo por un mundo mejor, más sano, más verdadero, más justo en sus relaciones humanas y comerciales, más amplio, menos delimitado por fronteras a veces sumamente irreales y malamente atroces, también tienen su Top Ten de ventas, su  Hit Parade, su lista de productos más vendidos, más solicitados, más deseados. Esos que se agotan y hay que volver a pedir a los proveedores quienes, si no los tienen en stock, se ponen en contacto con los productores. Y aunque se diría estuviesen muy lejos de esa esquina entre las calles Narrika y  Juan de Bilbao/Ikatza, resulta que están muy cerca gracias no solo a la solidaridad sino al mundo de la tecnología.
Por decenas, por docenas, por cientos se vendieron las navidades pasadas los dulces, los polvorones, los  turrones, las empiñonadas de nuestras hermanas las clarisas de Agurain, Salvatierra.  Llegaron a rogarnos que no pidiésemos más pues no daban abasto. Sin embargo, lo crean o no, en Kitzin hay nuevas remesas de… ¡trufas!
En estos momentos, con la primavera y el horario de verano recién estrenados los productos estrellas de nuestra tienda de nombre mexicano son  las delicias que nos llegan desde el Valle de Régil en Gipuzkoa. Delicias elaboradas con una manzana que ni la de la supuestamente malvada reina de Blancanieves ni la de la serpiente del Paraíso podrían tal vez superar. Manzana Errezil o Manzana Ibarbi (y de ahí toma su denominación la asociación que la comercializa, mima y protege) la llaman. Es de piel verde amarillenta que puede virar a marrón. Tamaño mediano, casi pequeño. Piel dura, sabor exquisitamente ácido. Con ella Ibarbi Elkartea elabora unos zumos, una mermelada (con el tanto por ciento justo de azúcar) y un puré (sin nada de azúcar) absolutamente fascinantes. Comparten la mesa, cubierta por mantel de aires vascones, que recibe al visitante en Kitzin con paquetes y más paquetes de otro de los productos más demandados y apreciados, ese azúcar prensada en molinos a  las pocas horas  de haber sido la caña cortada. Ese azúcar que luego pasa por un proceso completamente artesanal, es decir: sin centrifugado alguno, lo que hace que conserve su capa de miel o melaza, donde reside el grueso de nutrientes, vitaminas y  minerales. Nada reduce su calidad. Ni su sabor.
 Hablamos de la panela, claro. Hecha de caña plantada por y en comunidades arraigadas a sus orígenes, trabajada por productores empoderados. Con contratos a largo plazo, orgullosos de su tierra y de su caña. Si desearan saber más, gozar más antes de echar una cuchara de panela en su puré de Erezil harían bien en visitar  el canal https://youtu.be/t2cqhq6UAv8 y contemplar el hermoso documental de menos de tres minutos titulado El viaje de la panela, rodado en las plantaciones orgánicas y ecológicas de la cooperativa Flor de caña que agrupa a productoras y productores del pueblo Palo Quemado, en Ecuador, ni tan lejos de la Amazonia.

Trufas de las clarisas alavesas, hechas con buen cacao que les venden sus hermanas  de Montalvo, en la provincia ecuatoriana de Los Ríos. Puré de Régil, panela de caña pura casi amazónica. Tres productos estrella. ¿Un cuarto? Ya que recién citamos  el cacao de las hermanas del Monasterio de Nuestra Señora de la Eucaristía, rindamos honores inmediatos a otro, al comercializado en nuestra/vuestra/ de todos tienda parteviejense por Ethiquable:  un cacao en polvo natural no alcalinizado y sin azúcar. De comercio justo y agricultura ecológica elaborado a partir del fruto de los mejores y mejor cuidados árboles cacaoteros de Costa de Marfíl (130 productores en los alrededores de Tiassi), Haiti y Togo. 
No, no hace grumos en la taza como el famosísimo del África tropical, presente en todos los lineales de todos los supermercados pero no los hace porque es un superalimento cargado de antioxidantes y con solo un 21%de grasa.
¿Más en el Top Ventas/Deseos? Pues del cacao en polvo al chocolate en onza. Tres hurras por  esas tabletas con un 85 o incluso un 99 por ciento de cacao del buenísimo, enriquecidas, por ejemplo, con partículas de jengibre. O como el Stella, con trocitos de la fruta del árbol  que no amaba demasiado el principito de Saint Exupéry porque en su planeta tan chiquito había tantos que lo hacían estallar. Ese árbol que, por el contrario, los malgaches veneran. Por supuesto,  nos estamos refiriendo al baobab. La etiqueta de estas onzas proclama con orgullo sus ingredientes y orígenes: Pasta de cacao, azúcar de caña, manteca de cacao, frutas de baobab en polvo (5%), vaina de vainilla. Cacao mín: 60%. Ingredientes procedentes de agricultura ecológica y de comercio justo.
Todavía no ha escalado a los primerísimos puestos de la lista de nuestras ofertas y vuestra demanda pero Isabel está en ello. Es una maestra chocolatera artesanal de Alcorisa, Teruel, que trabaja no solo  con ingredientes de ultramar más que orgánicos sino, también, con otros de absoluta proximidad puesto que usa aceite de oliva virgen extra aragonés  y azafrán y  nuez marcona altamente turolenses. Rodeada de mujeres (está adscrita al proyecto Empleo Rural Femenino) Isabel ha sido requerida como proveedora de altísima exquisitez en acontecimientos  tan grandes como las finales de Roland Garros o de la Eurocopa de 2012 en Kiev. 
 Isabel y sus compañeras son gente divertida. En Kitzin tenemos tabletas de su  Chocolate con leche bio engalanado con…¡Petazetas! O con …¡Pipas caramelizadas!

¿Y de café que tal andamos entre los productos más reclamados por la clientela? A tope. Como un tiro ha entrado el Oro de Etiopía, cultivado a 1800 metros de altitud en la región de Sidamo, protegida por bajas sombras misteriosas. Ese café, de elegantísima acidez y sabor afrutado, ha sido clasificado y calificado por los expertos en el espectro máximo de calidad y por tanto etiquetado  SHGSOFOV. Por cierto, nuestros clientes amigos tienen el paladar tan experimentado que se llevan un Nicaragua clásico para el café de a diario y otro de oro puro para sábados, domingos y fiestas.
También en el ranking de productos que se agotan al llegar a las estanterías, toda la cosmética elaborada por las mujeres de Burkina Faso con manteca de karité, palabra que en muchos idiomas del oeste africano significa árbol de mantequilla. Esa manteca es comestible pero de tan grandísimo poder hidratante que no hay mujer del África occidental que no se la aplique en cara, labios u cuerpo.
Son los productos estrella, justos, orgánicos, bio, sostenibles de una tienda que es vuestra, nuestra y de todos. Y sí, haya también algunas cosas en oferta. Tampoco es que hayamos consumido tantísimos días, semanas o meses de este 2022 así que aún podemos darles buen uso a ese puñado de agendas edittadas entre otros por la Comissió de l´Agenda Llatimoamericana de Cataluña. 
Latinoamericana Mundial 2022 se llama,  tiene entre sus páginas hermosa literatura y contundente información y en cada uno de sus días se recogen efemérides panamericanas.
En una esquina del barrio Viejo de San Sebastián, alguien compra panela para echar una cucharada al puré de manzana Ibarbi y otro alguien descubre que se agotaron el mate y el roiboos.
 

 

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