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En el curso de verano sobre Fragilidades vitales y resiliencias comunitarias
En el curso de verano sobre Fragilidades vitales y resiliencias comunitarias
75 personas participan en Fragilidades curso de verano

"El agua se aprende por la sed". Comenzamos la jornada de ayer, organizada por CARITAS GIPUZKOA y el Instituto Pío XII, celebrada en Errenteria, bajo el título “Fragilidades vitales y resiliencias comunitarias”, acudiendo a esa inspiración cristalina. Imanol Zubero, nos acompañó por el paisaje de las fragilidades, muy nuestras y a la vez alejadas de la cultura dominante: hombres fuertes armándose para la guerra que en nuestra sociedad tanto éxito acumulan.

Imanol expuso muchas frases. Tantas, que podríamos recordar estas dos. La primera de Simone Weil: “Hay obligación hacia todo ser humano por el mero hecho de serlo, sin que intervenga ninguna otra condición, e incluso aunque el ser humano mismo no reconozca obligación alguna”.

La segunda, más cercana: “Cuidemos la fragilidad de cada hombre, de cada mujer, de cada niño y de cada anciano, con esa actitud solidaria y atenta, la actitud de proximidad del buen samaritano” (FT 79).

Al ladito de las fragilidades y en el reconocimiento de que lo somos, aparecen los cuidados. Una palabra muy de moda actualmente, pero que tiene una profundidad que comprendemos poco. Porque, ¿quién cuida? Esta ha sido y es la cuestión. Son las mujeres, las que tradicionalmente ejercen el cuidado. Lo hacían y lo hacen en la esfera privada conciliando o no con su vida profesional. Esa es la cuestión de los cuidados. La necesidad de que seamos cuidados por alguien.

¿Pudiera ser que la red de personas vecinas, amigas, conocidas que nos rodean y nos conocen en un barrio junto con el Estado (que debe prestar atención a esta necesidad de cuidado) nos cuidaran a lo largo de la vida?

Tanto Mari Carmen Garmendia como Ainhoa Arrillaga, de la Fundación Matia, lo tienen claro. La comunidad tiene un papel vital, que da vida, afecto, calidez a los servicios que pueden ofrecer las instituciones sociales. La comunidad que puede convertirse en Izeba, en familia acogedora, en referente cuando se trata de esa infancia desprotegida que vive en nuestros barrios. Esto nos lo recuerda Elena Ayarza del Ararteko.

La comunidad, que somos cada uno y cada una de nosotras y que, por lo tanto, no podemos eludir la responsabilidad de lo que sucede en ella, porque sí nos toca. Nos toca poner límites que son afecto, y acompañar a los y las adolescentes, los que son “nuestros” y los que creemos que no lo son. La vida de quienes nos rodean es nuestra. Nos lo señala Elena Aycart desde Kabia Elkartea.

Las fragilidades y la comunidad, las debilidades y las fortalezas. ¿Acaso no necesitamos reconocer nuestra fragilidad para darnos cuenta de que necesitamos de otras personas para sostener nuestra propia vida? ¿Acaso no nos damos cuenta de que otros necesitan de nuestra proximidad para resolver la suya?

Adriana Martinez de APTES, Asociación para la Promoción de la Tecnología Social, nos acercó, el final de la jornada, con esa comunidad digital que se convoca por WhatsApp para tomar café y saludarse. La tecnología puesta al servicio del encuentro y de la comunidad. ¡Qué estamos en el año 2022!

En esta jornada han participado 75 personas que se hacen comunidad entre sí por distintos vínculos; porque son de Errenteria, de Pasaia, de Irún, de San Sebastián... O porque son de la Pastoral Penitenciaria, o de la Salud, o de Inmigrantes, o de Caritas, o de intervención social, o profesionales o voluntarias... Ese sentimiento de pertenencia múltiple que nos ayuda a tener red desde la cual afrontar el mundo.

Nos saca la sonrisa más profunda Virginia Imaz (Clownclusiones) que nos recuerda que llevamos tiempo en el intento de transformar el mundo y que no somos los únicos en esto de transformar. Esa es nuestra esperanza, a veces, desgastada. Que merece la alegría encontrarse, cuidarse y disfrutar juntas mientras vamos transformando el mundo.

Ah, por cierto, “Gracias, gracias y gracias”; otra de las referencias sabias del gran maestro Zubero.

 

Charla Fragilidades

 

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