Además de la cobertura de necesidades básicas, la inclusión social requiere de la existencia de vínculos interpersonales, espacios de pertenencia, reconocimiento mutuo y oportunidades reales de participar en la vida social y comunitaria. Podríamos resumirlo en “sentirse parte de”.
En 2025, 300 personas participaron en iniciativas de inclusión comunitaria impulsadas por centros, programas y espacios territoriales de Caritas Gipuzkoa.
300 personas participantes
Función de la intervención y cambios observados
Las acciones desarrolladas en este ámbito tienen como objetivo reparar frente al aislamiento y la desvinculación social. El objetivo es facilitar espacios compartidos, generar relaciones significativas y reconstruir la experiencia de pertenencia a la comunidad.
En el ámbito de la cultura y el ocio, se promovieron visitas a espacios como el Aquarium, Albaola, Arantzazu, Santa Clara, el Museo Balenciaga o el Zinemaldia. En cuanto a la actividad física y el deporte, se impulsaron salidas a la playa o al monte, actividades de surf, esquí o fútbol; o torneos de ping-pong o futbolín. El año pasado también se organizaron distintos espacios festivos, de celebración y pertenencia como Zapore Anitz-Arroces diversos, el concurso de tortilla de fiestas del Carmen en Trintxerpe, la fiesta del cordero, recitales navideños, cenas compartidas y la participación en las fiestas de distintos municipios. El centro Sorabilla participó también en el espectáculo de luminiscencia de la catedral del Buen Pastor con motivo de su 75 aniversario. Por último, esta área trabajó los espacios de participación y las redes comunitarias. Aterpe, por ejemplo, consolidó una dinámica de puesta en marcha de actividades pensadas y organizadas junto con las personas usuarias, además de una veintena de actividades orientadas a promover la conexión con el barrio. Asimismo, dentro de este ámbito se reforzó la relación con barrios, las asociaciones vecinales, el comercio local, red Erlauntza y otros espacios del entorno.