El acceso a una vivienda digna, adecuada y estable sigue siendo una de las condiciones más determinantes para la inclusión social. Cuando este derecho se debilita, no solo se agrava la exclusión residencial, sino que afecta a la salud, el empleo, la scolarización, el empadronamiento, la vida comunitaria y la posibilidad de sostener un proyecto de vida con estabilidad.
En 2025, Caritas Gipuzkoa apoyó en este ámbito a 2.444 personas y destinó 937.544 euros en apoyos económicos vinculados a vivienda, alojamiento y atención residencial.
2.444 personas
937.544€
Función de la intervención y cambios observados
Este ámbito contribuye a reducir el riesgo de exclusión residencial severa y a sostener condiciones mínimas de estabilidad habitacional. Su objetivo no se limita al alojamiento o al apoyo económico, se centra también en evitar rupturas, proteger trayectorias vitales frágiles y ofrecer entornos más seguros desde los que mantener procesos de inclusión a través del acompañamiento socioeducativo.
La mayor parte de las ayudas económicas se canalizó a través de la red territorial (2.118 personas) y de Bidelagun (67 personas). Hotzaldi y Aterpe acogieron a 137 personas en situación de exclusión residencial o sinhogarismo. Por su parte, Trintxer, Emeki y Sorabilla acompañaron a 66 personas a través de procesos de alojamiento e intervención socioeducativa. Por último, el programa Zubia acompañó a 56 personas y respondió a situaciones de pérdida de vivienda o de inestabilidad habitacional; en la mayoría de los casos, familias con menores. A finales de año, además, se abrió el centro residencial Miriam Etxea, en Errenteria, destinado exclusivamente a mujeres.