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Pakita Lizaso: “No olvidemos que todas/os somos hermanas/os”.
Descripción

Pakita Lizaso: “No olvidemos que todas/os somos hermanas/os”.

 
A punto de cumplir 20 años, entró en la comunidad de las Hijas de Jesus, jesuitina. Pakita Lizaso (Azpeitia, 1936) tras estudiar magisterio en Valladolid, ejerció durante “muchos años” –como dice ella–, de profesora de matemáticas en diferentes centros educativos. Siempre ha militado en el voluntariado. 
  
Conoces en profundidad Burlada (Navarra).
Sí. Mira, por aquel entonces, se decidió salir del convento y abordar una nueva vida de fe; nos instalamos seis personas en un piso con objeto de trabajar codo con codo con la ciudadanía. Fui profesora a lo largo de muchos años en Burlada.
 
No estuviste quieta.
Además de trabajar, primero en la escuela de nuestra comunidad y posteriormente en la ikastola Paz Ziganda, me impliqué también en la parroquia. La década de los setenta, fue muy movida y hermosa. Pasé 22 años en Burlada.
 
Te embarcaste también en Caritas.
Sí. En la localidad hubo mucho movimiento social y me acerqué a Caritas; ya había colaborado con anterioridad con la entidad en Pamplona.
 
Tras jubilarte, regresaste a Azpeitia.
Así es. Tras una breve estancia en mi pueblo natal, me trasladé a San Sebastián a vivir en comunidad en un piso. Actualmente resido en Andoain. Como digo yo, “allí comencé –de profesora– y allí…”.
 
Tu voluntariado en CARITAS GIPUZKOA, en la capital guipuzcoana, se centra en Aterpe (centro de atención de Personas Sin Hogar, PSH) y en Hurkoa (fundación de atención, defensa y tutela de personas mayores).
Efectivamente. Acudí a Aterpe para ayudar a la gente: fue una experiencia muy enriquecedora. Al comienzo de mi voluntariado me ofrecieron la opción de la noche: ‘Aterpe gaua’. Es decir, acompañar y dormir en la sala en la que duermen las PSH.
 
¿Cuantas/os amigas/os has hecho en Aterpe?
Muchas PSH. Pero ya se me han ‘ido’ tres…
 
¿Cómo puedes hacer amigas/os viéndolas/os de vez en cuando?

Desde la cercanía. Me llaman y suelo quedar de vez en cuando con ellas/os para tomar cafés en San Sebastian: conversamos…
 
También echaste una mano en Proyecto Hombre.
¡Uf, lo que aprendí allí! Un montón. Estuve tres años de voluntaria tanto San Sebastián como en Pamplona. Por otro lado, he estado también un año apoyando a la Caritas parroquial de Andoain dando clases de apoyo escolar a jóvenes. 
 
El miércoles, es un día ajetreado para ti.
Por las mañanas suelo realizar labores de voluntariado en la recepción de las oficinas de CARITAS GIPUZKOA en San Sebastian. A las tardes acudo a Zorroaga. Y hasta hace poco, pasaba la noche en ‘Aterpe gaua’.
 
¿A qué acudes a Zorroaga (Hurkoa)?
La persona que me invitó a sumarme a este voluntariado, me dijo: "Tú serás el familiar que no tienen". Visito a dos personas; las acompaño desde hace algún tiempo. Una de ellas tiene 96 años; la dejaron en la Misericordia cuando tenía once meses… Me llama “mamá”. Y la otra –más joven que yo–, se alegra mucho viendo las fotos de su nieta.
 
¿Qué tal en la recepción de las oficinas de CARITAS GIPUZKOA?
¡Ese ‘txoko’ es mi santuario! Estoy muy a gusto: acojo a las personas que necesitan información, atiendo el teléfono…
 
¿Qué es para ti la acogida?
Las personas que se acercan a CARITAS GIPUZKOA acuden por diferentes problemas. Acoger, por ejemplo, es acercarme y atender a las personas que viene a informarse, a preguntar...
 
Como mujer ¿qué es la religión para ti?

Espiritualidad. La religión, ayuda. Y Caritas es fe. Las/os preferidas/os de Dios son las personas pobres porque padecen sobre sus espaldas todas las injusticias de este mundo. Para algunas/os es difícil entenderlo, pero no olvidemos que todas/os somos hermanas/os.

 

PAKITA
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