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8 de septiembre, Día Internacional de la Alfabetización
Arantxa Voluntaria Caritas
8 de septiembre, Día Internacional de la Alfabetización

"Es gratificante hacerles un poco más llevadero su situación social"

Arantxa Guereño Guerrero (San Sebastián, 1955). Licenciada en Geografía e Historia. A raíz de una casualidad, se sumó al grupo de profesoras de clases de castellano que ofrece CARITAS GIPUZKOA al colectivo inmigrante en San Sebastián: “Una persona del equipo tuvo que dejarlo y la sustituí”, recuerda Arantxa. Desde entonces acumula muchas y enriquecedoras experiencias.

Las clases de castellano que ofrecéis a personas inmigrantes, ¿es una docencia especial?

Sí. El alumnado acude a nosotras de la mano de diferentes proyectos de CARITAS GIPUZKOA: Hotzaldi (centro de acogida nocturna), las Caritas parroquiales… La labor de las seis personas que componemos el equipo —realizan la actividad de lunes a jueves— se centra en alfabetizar a las personas: enseñarles a leer, etc. Nos apoyamos en el material educativo que hemos ido elaborando, además de dosis de intuición. No es una enseñanza al uso; es diferente.

¿Diferente?

Nos centramos en el aprendizaje y al mismo tiempo vamos conociéndonos: comparten, o no, sus vivencias… La base es el respeto porque socialmente no podemos prometer nada.

Conocedora de sus realidades ¿qué es para ti empatizar?

Darte cuenta de su situación y no exigir más de lo que pueden hacer. Dignificarlos.

A lo largo de estos años ¿ha cambiado tú concepción del término alfabetización?

Yo he accedido a ella de una manera natural, forma parte de mi vida. Pero hasta que entras en contacto con las personas que acuden a las clases, no te das cuenta de lo que realmente significa.

Les ayudamos a que hablen el castellano lo más correctamente posible para que se puedan comunicar. Nuestras clases, son una especie de, pre-EPA (Educación de Personas Adultas) al que también acuden.

¿Recuerdas tu primer día de clase?

Sí. Fue muy cómodo. Me proporcionaron todo el material y me sentí muy a gusto. Al cabo de un tiempo, se volvieron a poner en contacto conmigo invitándome a incorporarme al grupo de profesoras. Me convencieron…

…y desde aquel día ya han trascurrido seis años.

Sí. Acudo los lunes y los miércoles: dos horas cada día. El objetivo de las clases no radica en explicarles, por ejemplo, el ‘complemento directo’. No. Enfocamos la formación, en relación, al conocimiento del castellano que tienen.

¿Cuáles son las características de las personas que acuden a las clases?

Hay de todo. Personas analfabetas, con estudios… Contamos con diferentes perfiles y nos adaptamos a su contexto. Hemos solido tener hasta tres niveles. Es una labor más personalizada. Nuestro objetivo es, a pesar de las dificultades que arrastran, animarlos a que acudan a clase, intentar que aprovechen el tiempo, comunicarnos, dignificar su situación, que avancen en el aprendizaje…

El alumnado acarrea grandes dificultades; están en situación de calle, o duermen en Hotzaldi, o ‘viven’ lejos y acuden a las clases andando… Una realidad muy dura. En su mayoría, son hombres jóvenes, muy respetuosos, que tienen muchas ganas de aprender. Pero sus vidas no son nada sencillas: ansían encontrar trabajo, ayudar a sus familiares que residen en su país…

En los seis años de voluntariado ¿qué has aprendido?

He recibido mucho. Además de enseñarles a comunicarse en un país diferente al suyo, es gratificante hacerles, un poco más llevadero su situación social. Hay un gran desconocimiento de la realidad del día a día de estas personas: cómo viven…

La pandemia, ¿una asignatura pendiente?

Está siendo una época extraña y dura que también ha condicionado las clases. Hemos pensado mucho en ellas/os y cuando tuvimos la oportunidad pusimos en marcha la actividad. Dimos clases desde abril hasta junio y en breve las retomaremos. El equipo los componemos, Begoña, Maria Jesús, Camino, Anselma, Alicia y yo.