Más de la mitad de la población vasca está bien integrada, pero casi un 35% vive en una posición frágil.
Son familias por encima del umbral de la pobreza económica, pero que están en la cuerda floja hacia la exclusión social.
El informe FOESSA sobre exclusión social en Euskadi nos muestra una sociedad que parece estable por fuera, pero que por dentro está llena de grietas. Ha bajado la exclusión más grave tras la crisis, sí, pero cada vez hay más gente viviendo "al límite", con el miedo constante de no llegar a fin de mes o de que un imprevisto lo cambie todo. Es esa foto bonita de nuestras calles que, si miras con atención, deja ver que algo no encaja.
La exclusión social alcanza al 11,8% de la población vasca, y dentro de ella, un 3,8% vive en situación de exclusión severa (unas 84.000 personas, más del censo de Errenteria). Comparado con 2018, hay mejoras: baja la exclusión más dura y la tasa global también. Pero ojo: sube la integración precaria hasta el 34,7% (unas 766.000 personas, más que toda Gipuzkoa). El informe lo denomina "ensanchamiento del espacio de la precariedad".
Más de la mitad de la población (53,5%) está bien integrada, pero un 34,7% vive en una posición frágil: dentro de la sociedad, pero con problemas de inestabilidad en el empleo (precariedad, temporalidad…), rasgos de exclusión en la vivienda (familias que viven en habitaciones compartidas, imposibilidad de mantener una temperatura adecuada, falta de contrato), o, entre otras cuestiones, no pueden asumir los gastos de la medicación que necesitan... Son familias que están por encima del umbral de pobreza económica, pero cuyas dificultades les sitúan en la cuerda floja hacia la exclusión social.
Papa León XIV
Hogares en pobreza severa (prácticamente todos excluidos), sin ingresos (92%), que buscan empleo (78%) y hogares con persona extranjera al frente (43%). Preocupante: el 65% de la exclusión está en hogares con niños, y 4 de cada 10 personas extranjeras está en exclusión.
FOESSA también llama la atención sobre el eje de exclusión que más crece: el de la político-ciudadanía (38,5% de la población): sobre todo, no poder participar políticamente (23%), lo que deja a muchas personas sin posibilidad de influir en las decisiones que afectan a su día a día. Evidentemente, esta realidad afecta especialmente a quienes tienen origen migrante.
Y no solo falta participación: hay fractura social profunda. El 15% de los hogares en exclusión sufre aislamiento social: viven solos, sin apoyo ante la enfermedad o las dificultades. La ayuda mutua entre hogares vascos se desploma del 76% (2018) al 44% (2021), mostrando la soledad estructural de quienes más la necesitan.
No obstante, hay avances: el Ingreso Mínimo Vital + Renta de Garantía de Ingresos cubren al 97,8% de quienes están en pobreza real. Pero aun así, en 2024, uno de cada 5 hogares no podía afrontar gastos imprevistos, un 18% no podía ir de vacaciones una semana o un 16% no podía sustituir muebles viejos.
No es alarmismo, es un toque de atención. Del informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Euskadi se desprende que en la Comunidad Autónoma Vasca contamos con un buen sistema social y mejores números que en el conjunto de España. Sin embargo, hay signos de precariedad que hacen sombras a los logros.
Por ello, el informe apuesta por la necesidad de un nuevo pacto social que mire a los márgenes: vivienda digna para todas las personas, derechos plenos para migrantes, protección extra a la infancia, y participación real para que ninguna persona se quede fuera.
Papa Francisco
Desde nuestra identidad cristiana, que tiene el amor fraterno como base, esta realidad nos conmueve profundamente. En Caritas Gipuzkoa, la Pastoral de la Salud, la Pastoral Penitenciaria, la Pastoral de Personas Migrantes y la Diócesis de San Sebastián, cientos de personas —profesionales y voluntarias— trabajamos cada día desde la escucha y el acompañamiento. Promovemos el voluntariado y el compromiso social con fe y esperanza, convencidas de que, si caminamos en la misma dirección, podemos seguir avanzando hacia una mayor justicia social y creando oportunidades para todas las personas.