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ASAMBLEA 2026: "No permitamos que nos convenzan de que no hay nada que hacer"
ASAMBLEA 2026: "No permitamos que nos convenzan de que no hay nada que hacer"
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Cerca de un centenar de personas participaron el 6 de junio en la Asamblea 2026 de Caritas Gipuzkoa bajo el lema «Escuchar la realidad, renovar la esperanza». El encuentro sirvió para reflexionar sobre los desafíos sociales actuales, presentar la Memoria Institucional 2025 y celebrar los 60 años de compromiso de la entidad junto a las personas más vulnerables.

El obispo de San Sebastián, Fernando Prado, abrió la jornada poniendo en valor la trayectoria de Caritas Gipuzkoa como expresión de la caridad organizada de la Iglesia. Asimismo, destacó la aportación imprescindible del voluntariado, que sigue siendo uno de los pilares fundamentales de la acción de Caritas.

El momento central de la mañana estuvo protagonizado por Marina Sánchez-Sierra, investigadora del equipo FOESSA, e Imanol Zubero, sociólogo, profesor de la UPV/EHU y coordinador del informe FOESSA-Euskadi.

Marina Sánchez-Sierra recordó que, aunque Euskadi presenta indicadores sociales mejores que los del conjunto del Estado, la integración social es hoy más frágil y muchas personas viven en una situación de vulnerabilidad que puede romperse ante cualquier dificultad. Mostró además su preocupación por la situación de la juventud, marcada por las dificultades para emanciparse, la precariedad laboral y el acceso cada vez más complicado a la vivienda. Una realidad que, según señaló, genera incertidumbre y resignación y favorece la aparición de discursos simplificadores y polarizadores. La investigadora también alertó sobre el debilitamiento de los vínculos comunitarios y el impacto que ello tiene en la vida de las personas.

«La integración social es hoy más frágil y muchas personas viven en una vulnerabilidad que puede romperse ante cualquier nueva dificultad». Marina Sánchez-Sierra

En este contexto, defendió la necesidad de no asumir que los problemas sociales son inevitables. «Lo más importante es no permitir que nos convenzan —o convencernos a nosotros mismos— de que no hay nada que hacer», afirmó. Frente a esa sensación de impotencia, reivindicó el valor de las pequeñas acciones colectivas: «Quizá lo que cada una haga sea pequeño. Quizá parezca insuficiente. Pero todo eso contribuye a la transformación que estamos buscando».

Por su parte, Imanol Zubero dedicó buena parte de su intervención a reflexionar sobre el significado de la esperanza. Recordó que la esperanza no es optimismo ni una actitud que pueda fabricarse a voluntad, sino un don que se recibe y que debe ser cuidado. «La esperanza es esa cosa con plumas que se posa en el alma», señaló, evocando unos versos de Emily Dickinson.

Zubero invitó a las personas asistentes a preguntarse si están viviendo de tal manera que otras personas puedan reconocer en ellas esa esperanza. Destacó la importancia de la comunidad, el cuidado mutuo, la memoria compartida, el silencio, la gratuidad y las luchas colectivas como espacios donde la esperanza encuentra acomodo. También defendió la necesidad de reconstruir las condiciones materiales y relacionales que permiten a las personas vivir con seguridad y proyectar su futuro. En este sentido, reivindicó políticas públicas que garanticen el acceso a la vivienda, los ingresos y los servicios públicos, y llamó a fortalecer los espacios de encuentro y comunidad.

«Vosotras y vosotros sois interrupción y sois milagro. Porque eso es el voluntariado». Imanol Zubero

En uno de los momentos más inspiradores de su intervención, definió el voluntariado como una forma de «interrumpir las normalidades que normalizan la miseria, la pobreza, el dolor y el sufrimiento». «El voluntariado tiene que hacer milagros», afirmó, entendiendo los milagros como signos que rompen la indiferencia y abren caminos de humanidad y transformación. «Vosotras y vosotros sois interrupción y sois milagro. Porque eso es el voluntariado», concluyó.

Tras ambas intervenciones se abrió un animado diálogo con el público, en el que numerosas personas compartieron preguntas, inquietudes y reflexiones sobre la realidad social actual y sobre el papel que cada persona puede desempeñar para transformarla.

La segunda parte de la asamblea estuvo dedicada a la presentación de la Memoria Institucional 2025, a cargo de José Ramón Aramendi, director de Caritas Gipuzkoa, y Kontxi Elexpe, administradora de la entidad. Durante su intervención repasaron la actividad desarrollada a lo largo del último año y algunos de los principales datos de la acción social realizada. En 2025, Caritas Gipuzkoa acompañó a 10.183 personas gracias al compromiso de 861 personas voluntarias y 74 profesionales contratados. La actividad de la entidad alcanzó los 9.461.467 euros, de los que 2.278.134 euros se destinaron a ayudas económicas directas.

La jornada concluyó con la intervención del delegado episcopal, Patxi Aizpitarte, quien destacó la buena salud de Caritas Gipuzkoa y su capacidad para seguir dando respuesta a aquellas personas que continúan quedando al margen del sistema público de protección.

La asamblea finalizó compartiendo conversación y experiencias en torno a un lunch, en un ambiente cercano y distendido que permitió celebrar el camino recorrido durante estos 60 años y renovar el compromiso con las personas que más lo necesitan.

 

A continuación, puedes ver el vídeo de la asamblea, con las ponencias completas de Imanol Zubero y Marina Sánchez-Sierra. 

 

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