- La entidad ha acompañado a 1.478 personas sin hogar entre enero y septiembre
- Caritas Gipuzkoa reclama que las situaciones de exclusión residencial más grave ocupen un lugar prioritario en las políticas públicas de vivienda
1.478 personas en situación de sinhogarismo han pasado por Caritas Gipuzkoa entre enero y septiembre de 2026, frente a las 1.216 del mismo periodo del año anterior. Cabe destacar que esta cifra no refleja una foto fija del sinhogarismo en nuestras calles, sino que corresponde a personas que en muchos casos están de paso hacia otros territorios o que han podido cambiar su situación.
El perfil de las personas acompañadas también muestra la importancia de generar oportunidades de inclusión. El 85 % tiene entre 18 y 44 años y el 96 % es de origen extranjero. A las dificultades para acceder a una vivienda se suman, en muchos casos, obstáculos administrativos, laborales y la falta de redes de apoyo.

Además, los datos reflejan una realidad que persiste: casi ocho de cada diez personas atendidas (79 %) no disponen de ningún tipo de alojamiento, una proporción prácticamente idéntica a la de 2025. Muchas de ellas se ven obligadas a vivir en la calle, sin un espacio seguro y estable desde el que desarrollar su vida.
El resto, un 21 % de las personas acompañadas, pernocta en dispositivos de alojamiento temporal y acompañamiento social de la entidad (con algunas plazas conveniadas con la Diputación Foral de Gipuzkoa): Hotzaldi, Aterpe-noche, Trintxer-Emeki, Sorabilla y Miriam Etxea, así como el programa Etxealdi de apoyo económico para alojamiento. Estos centros y proyectos se adaptan a las distintas realidades de estas personas y permiten atender necesidades inmediatas y acompañarlas en sus procesos de autonomía.
El empadronamiento, una barrera que persiste
Otra de las realidades que vuelven a mostrar los datos es la dificultad de acceso al empadronamiento. El 63,28 % de las personas atendidas carece de padrón. Aunque este porcentaje se ha reducido respecto a 2025 (70,9 %), todavía sigue afectando a más de seis de cada diez personas acompañadas
Recordamos que el empadronamiento constituye una herramienta fundamental para el acceso efectivo a derechos, prestaciones y servicios. Sin embargo, para las personas que carecen de un domicilio estable, realizar este trámite puede convertirse en un obstáculo más en sus procesos de inclusión.
Caritas Gipuzkoa recuerda que no disponer de una vivienda no debería impedir que una persona pueda empadronarse en el municipio en el que reside. Por ello, reclama a las administraciones procedimientos accesibles y ágiles, así como una mayor coordinación que permita garantizar este derecho y evitar que las dificultades administrativas agraven las situaciones de exclusión.
Más allá de la atención inmediata
Aunque la atención de emergencia es imprescindible, esta no puede convertirse en la única respuesta al sinhogarismo. Es necesario avanzar hacia soluciones que combinen el acceso a una vivienda estable, el ejercicio efectivo de derechos y las oportunidades de formación, empleo y participación social. En este sentido, ponemos en valor, por ejemplo, el proceso de regularización extraordinaria de los últimos meses, que también está abriendo nuevas oportunidades para personas en situación de sinhogarismo, que, tras obtener la autorización de trabajo, han podido mejorar su situación y dar pasos hacia una mayor autonomía.
En un momento en el que la vivienda ocupa un lugar destacado en el debate público, Caritas Gipuzkoa quiere llamar la atención sobre las personas que afrontan las situaciones de exclusión residencial más grave. La falta de alojamiento no solo supone carecer de un lugar donde vivir, sino que condiciona la salud, las relaciones personales, las oportunidades laborales y las posibilidades de construir un proyecto de vida autónomo. Por ello, insistimos en la necesidad de reforzar las políticas públicas de vivienda, incorporando respuestas específicas para las personas en situación de sinhogarismo y ampliando las alternativas de alojamiento digno, seguro y estable.
Desde Caritas Gipuzkoa reiteramos la necesidad de un compromiso coordinado de las administraciones públicas y las entidades sociales para que las personas puedan superar las situaciones de exclusión residencial. Vivir en la calle no puede normalizarse como una realidad inevitable.