Bloque 3 - Ficha 9
Ficha 9 – Amor y esperanza
(Bloque Valores – El horizonte que abre el amor)
Para qué sirve esta ficha
Para mostrar que el amor abre al futuro y sostiene la esperanza frente al miedo y el desencanto, animando a sembrar posibilidades de vida y comunidad.
Ideas clave
El amor abre siempre al futuro y sostiene la esperanza allí donde domina el desencanto, el miedo o la fragmentación social. «El amor todo lo espera» (1 Cor 13,7).
Desarrollo
Amar como creer en el futuro
Amar es creer que la vida de cada persona tiene sentido, incluso cuando todo parece perdido. El amor es una fuerza que recuerda lo vivido y, al mismo tiempo, anuncia lo que todavía no existe.
El teólogo Javier Vitoria insiste en que la esperanza cristiana no consiste en esperar pasivamente, sino en perseverar en el amor en medio del sufrimiento, sosteniendo la confianza allí donde otras personas solo ven agotamiento. La fidelidad cotidiana, encarnada en los vínculos y en los gestos de cuidado, permite que la vida siga floreciendo incluso en contextos de fragilidad.
Esperanza como resistencia compartida
Vivimos tiempos marcados por la incertidumbre, donde el desencanto y el miedo ganan terreno.
La filósofa Marina Garcés (2017) propone comprender la esperanza, no como una emoción pasiva, sino como una tarea colectiva: sostenernos mutuamente, cuidar el mundo y mantener abierta la posibilidad de lo nuevo.
Amar con esperanza significa resistir a los discursos del “no futuro” y mantener encendida la posibilidad de recomenzar. Lo pequeño —una palabra, un gesto, un acompañamiento— puede convertirse en semilla de transformación cuando se vive con amor y compromiso compartido.
Memoria, promesa y comunidad
La esperanza también es memoria agradecida: reconocer a quienes nos precedieron en la búsqueda de la dignidad y dejar que su testimonio inspire nuestras decisiones. En Caritas, esa memoria se concreta en fidelidad: procesos largos que se sostienen, comunidades que cuidan y proyectos que se reinventan.
Pero la esperanza es también promesa: abrirnos a lo que todavía no vemos y sostener la confianza en que la historia está abierta a la vida. Aquí, la formulación de Javier Vitoria nos orienta con precisión:
«La esperanza no depende de los datos de la realidad: es la realidad la que depende de nuestra esperanza. Solo esta esperanza merece ser calificada de “realista” porque solo ella se toma en serio las posibilidades que atraviesan todo lo real».
Esta mirada evita tanto el optimismo ingenuo como el derrotismo. La esperanza cristiana no huye del presente: lo transforma desde la ternura, la confianza y el compromiso compartido.
Allí donde alguien es escuchado y reconocido, donde la compasión se hace justicia, la esperanza florece y se convierte en horizonte común.
Para reflexionar
- ¿Cómo sostener la esperanza en contextos de desencanto e incertidumbre?
- ¿De qué manera el amor vivido en Caritas es memoria de lo ya logrado y promesa de lo que aún podemos construir?
-
¿Qué gestos concretos alimentan hoy la esperanza en nuestras comunidades?
La cita
«Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).